Madre hay una sola (menos mal)

Vos venís de pronto… ¿total? Esto es un hotel ¿o no? Un día de estos me van a llamar  y no me van a encontrar, y a ver qué hacen… Con todo lo que me sacrifiqué por ustedes y miren cómo le pagan a una. Ojo que lo hice de mil amores ¿eh? No vayas a creer que me apuntaron con una pistola en la cabeza pero todo tiene un límite. Así no va. Así no es. Y a mi no me mires así ¿eh? A mi no me abras los ojos que no te voy a poner gotas, ¿me escuchaste? Al final no se para qué me piden consejos si después hacen lo que se les canta. ¡Ay! ¡Ustedes me van a volver loca!

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La frase

“Repita Garismondia” dijo la maestra. “No” respondió el nene tratando de no soltar una lágrima traicionera que pugnaba por dejar su lagrimal izquierdo para caer, inexorablemente, sobre su cuaderno.

“Garismondia… es sencillo, repita la frase y terminemos con esto” insistió comenzando a perder la paciencia “No es tan complicado, son cuatro palabras y listo”.

“No” ni dudó en replicar el pequeño. Internamente sabía que con decir lo que la maestra le pedía se evitaría tiempo y retos. Pero no daría el brazo a torcer. Pese a su corta edad, ya tenía principios. Es que a los siete años una persona tiene más principios que finales.

“Dígame por qué, Garismondia. Mejor no me diga por qué. Dígame lo que le pido. Está escrito en el pizarrón, ni siquiera tiene que acordárselo de memoria, Garismondia. ¿Qué le pasa? ¿Le comieron la lengua los ratones, Garismondia?”

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Esto me duele mas a mi que a vos

Siempre la misma historia: “Esto me duele mas a mi que a vos” me decía mi vieja cuando de daba algún bife. Entonces… si te duele más a vos que a mi… ¡¡¡ ENTONCES NO ME PEGUES Y LISTO !!!

Lástima que cuando uno es chico no tiene esa capacidad de respuesta. Porque sino, otro hubiera sido el cantar. Se lo puedo asegurar.

“Cuando seas grande, me lo vas a agradecer” era la frase de cabecera cuando me prohibía algo. Lo quiero entender ahora… mirá vos… que tanto tengo que esperar. Además… cuando sea grande no voy a querer hacer lo que quiero hacer ahora. Entonces no voy a tener nada para agradecer.”Prefiero que llores vos y no llorar yo”. Y yo prefiero que llores vos. ¿Qué tul? ¿Yo cuando tengo dolor de panza te digo “prefiero que cagues vos y no que cague yo”? Sigue leyendo