Gutierrez

Esta es una empresa, Gutierrez. ¿Me oye? Una empresa. Y acá, Gutierrez, no se jode. Aca viene, ficha y chau picho: a trabajar. No hay tutía ¿me comprende? No hay tutía. Ni tu tía, ni la mía, ni la de Gómez. ¿Y la de Gutierrez? ¿Hay tía? No Gutierrez. No hay. No hay tutía. Acá viene, ficha y pim pum: a tra-ba-jar Gutierrez. Así de simple. Nada de que peros. Ni de peros ni de peras ni de bananas ni de manzanas ni de nada.

A mi los del sindicato me chupan un huevo, Guiterrez. Ma que un huevo… los dos me chupan. Me los chupan de pé a pa, Gutierrez. De norte a sur, de este a oeste. No se jode. No se jode. ¿Usted quiere una hora de almuerzo, Gutierrez? Yo no, mire que cosa. Yo no. Acá viene, ficha y sanseacabó: a trabajar. ¿Ubica trabajar? ¿Del verbo nomerascolasbolas? ¿Ubica Gutierrez? porque últimamente veo que no se ubica porque anda caminando por los pasillos como si fuera la momia justiciera. Y así no va la mano. Así no va. No no… no no… así no va. Usted no va. Va y viene. Va y viene, Gutierrez. Cada vez que levanto la vista usted está yendo. Es como si se quedara quieto en el pasillo porque siempre lo veo caminando. Y con una carpetita abajo del brazo. Como para disimular. Debe tener los músculos de la axila super desarrolados, Gutierrez, de tanto apretar la carpetita.

¿Usted me oye lo que le digo? ¿Me oye? porque parece que le hablo y usted está pensando en las vacaciones, Gutierrez. Y esto es una empresa. No es “Mundo Marino”. Es una empresa. Aca viene, ficha y ¡zas!: a trabajar. Nada de andar paveando tomando mate como si esto fuera las callecitas de Montevideo. Usted, Gutierrez, lo más cerca que está de Montevideo es cuando va a hacer bancos a la avenida Corrientes. Mire lo que le digo. Y no me ponga esa cara. Usted creerá que exagero pero yo no exagero. Usted es cajero, que no es lo mismo, Gutierrez. Y esto es una empresa. Entonces usted ahora se da media vuelta y vuelve a su asiento y atiende a la gente como corresponde. Como Dios manda. Y don Zárraga, el dueño. Y, de paso cañazo, yo. Chúpese esa mandarina, Gutierrez. Como yo mando. Y como Don Zárraga y como Dios. Los tres mandamos. Como los mosqueteros, mire usted. Los tres mosqueteros. Uno para todos y todos para uno. Que no es lo mismo que todo para uno. Y menos si ese uno es usted, Gutierrez.

Porque quizás todo esto para usted es jauja y libre albedrío. Pero para mi no. Y si para mi no es libre albedrío, será preso albedrío. Y si para mi no es jauja, será… será lo que deba ser o no será nada. Como dijo San Martín antes de cruzar los Andes. O después, no me acuerdo. Pero ese no es su problema. Era el problema de San Martín, Gutierrez. Ahora resulta que también es historiador, mire que lindo. El historiador Gutierrez. Y yo le digo que no se haga tanta historia y mándese a mudar. Diga “a mudar” con tono de orden y mándese a mudar. Y múdese Gutierrez. Múdese más cerca porque siempre llega tarde. Y esto es una empresa. Como su nombre lo indica: “Empresa Zárraga”. ¿Usted se llama Zárraga, Gutierrez? Entonces no llegue tarde.

Aca viene, ficha y zacatumba: a trabajar. Y mire que hora se hizo. Y ahora es hora de fichar y mañana será otro día. Porque el mismo día no puede ser. Porque es mañana. Sino sería hoy. Pero ya termina el día y mañana será otro. Otro distinto al de hoy. Será otro. Otro día. No me la complique más Gutierrez. Se lo pido por favor.

[texto bajo licencia Safe Creative / todos los derechos reservados]
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2 comentarios en “Gutierrez

  1. Pobre Gutierrez

  2. ¿Y si lo publicás como curso intensivo de jefe de personal? Te dejo la idea…
    Legal

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