De frente manteca

Yo te digo algo, Rober. Te lo digo y no te lo mando a decir. Porque tengo la frente alta y porque me gusta ir de frente. De-fren-te. De frente manteca. ¿Y del otro lado? Del otro lado ponele lo que quieras pero de frente: manteca. Porque así soy yo. Honesto. Sincero. Sin cero problema en decir lo que pienso. Y lo que no pienso, no lo digo. No lo digo porque a mi nadie me hace decir lo que yo no quiero. Digo lo que digo porque se me viene a la cabeza y, de ahí, ¡PUMBA! a la boca. Sin escalas. ¿Te gusta? Mejor. ¿No te gusta? Ponele sal si no te gusta. Sal a gusto. A tu gusto. No al mío. Porque mi gusto no es el de la mayoría. ¿Sabés por qué, Rober? Porque yo no me muevo “en rebaño”. Me muevo solo. Como la gelatina, que se mueve cuando la sacás del molde. Bueno, así me muevo: solo. Solito y solo. Yo no soy títere de nadie. Nadie mueve los piolines de este muñeco. Chupate esa mandarina. O chupate lo que vos quieras, Rober. Porque a mi no me gusta la mandarina y si no me gusta, no la chupo mirá vos. Ni la mandarina ni los dedos me chupo. ¿De dónde salió eso de chuparse los dedos? Quiero verte a vos chupándote los dedos después de desarmar un radiador, Rober. Porque los dedos limpios se los chupa cualquiera. Si sos valiente, si vas para adelante como tren bala, tenés que chuparte los dedos sucios. Sucios como los laburantes. Porque yo me hago respetar. Como laburante y, por qué no, como persona. Persona con pe de “no tengo pelos en la lengua”. Con pe de “digo todo lo que pienso”. Con pe de “piedra libre para todos los compañeros”. Porque yo siempre fui así, Rober. Siempre. Esperaba hasta el final para poder librar a todos mis compañeros. Incluso a los que odiaba. O libraba a todos o a ninguno y me dejaba atrapar Rober. Uno no puede quedarse en el medio. ¿Sabés lo que pasa con las personas que se quedan en el medio, Rober? Las pisan los autos, Rober. Y a mi no me pisa nadie. Yo la pizza me la como. Con fainá y aceitunas verdes. Verde esperanza. Esperanza de que todo cambie y que la gente se juegue como hago yo. Que me la juego. Y eso es lo que te quería decir, Rober. ¿Te acordás de los cien pesos que me prestaste? Me los jugué a la quinela. Y perdí.

[texto bajo licencia Safe Creative / todos los derechos reservados]

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8 comentarios en “De frente manteca

  1. Bueniiiiisimo!!!!!!!!

    Lo que me he reído con cada uno de tus mails (aunque a la mayoría los deje para leer despues, te lo confieso) no tiene nombre.

    Ahora andaba con dos segundos y me vine a ver tu post.. Bueniiiisimo!!!!! 🙂

    Mi clap, clap, clap desde acá para vos 🙂

  2. Y siempre que le ponés manteca al pan, cae boca abajo.
    En la alfombra del prestamista, en este caso.
    Muy buen cuento – monólogo, Max.

  3. A veces no se si sos de profesion Comediante o simplemente estas Loco!!! … pero sea cual sea de las dos, tu patologia … dejalo asi … no tomes pastillas, no quieras controlarlo … sos muy gracioso .. sos una especie de Eber Ludueña en tu genero … Saludos …

  4. Genioooo!! Genial!! Beso!

  5. Je, je, muy bueno. Me he reido un rato

  6. jajajajaj buenisimo!
    te mando un beso

  7. JAJAJAJAJAJA.. volvi de mis vacaciones, y en este dia nublado de oficina… como siempre me hiciste CAGAR (perdon por la falta de etiqueta, pero es asi) DE RISA!!!!!
    jajajajajajajaajajajja

    saludos querido!!!!
    Lean

  8. Eres muy gracioso, por un momento me vi reflejada tratando de decir las cosas de frente manteca y empezando por el principio de todo, jaja. Muy recomendable

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