¿Santa queeeee?

¿Algo es más terrible que la cara de un nenito cuando se entera de que, detrás de la barba, la panza, el “oh oh oh” y los renos se encuentra algún tío borracho?

Piense cuanta desazón se podría evitar si los niños no transitaran por esos intrincados caminos de la fantasía adulta de creer que ellos la pasan bien. ¿A quién se le ocurrió pensar que un chiquilín espera con ansia la llegada del barbudo o de los tres reyes magos? Lo que quieren son los regalos.

Fíjese lo importante que son los regalos que a los tres mosqueteros reales nunca los ven ni les importa verlos. Lo que importa es levantarse a la mañana siguiente y buscar, donde antes estaba el pastito y el agüita para los camellos alados el tan ansiado paquete.

Algo similar sucede con el ratón Perez (si ya es bastante complicado imaginar a un ratón que anda cargando billetes más grandes que su propio cuerpo llevándose dientes a cuesta… ¿por qué no le pusieron un apellido con mas onda? ¿Perez le pusieron? eso demuestra que el que creó esa fábula del ratón y los dientes, no tenía muchas ganas de hacerlo o estaba apurado).

Comentando estos pensamientos con mi amigo, mentor y profesor de bon-sai Wasington Duvobe, él me espetó: “Las historias sobre Los reyes magos, el ratón Perez y Santa Claus tienen tanta verosimilitud como las buenas noticias de los gobernantes”.

Reflexionando sobre esa frase, me topé con este poster que traduje para usted:

Ah… ¿quiere ver el texto como se debe? Entonces haga clic acá y véalo. No me hago responsable.

Antes de retirarme, le dejo la encuesta del momento:

Que le garúe finito.

Max
[texto bajo licencia Safe Creative / todos los derechos reservados]

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7 comentarios en “¿Santa queeeee?

  1. Pobres crios, aun recuerdo cuando me lo dijeron…
    Fue el año pasado, a la que cumplí los 31. Aún no me he recuperado

  2. Momento jodido si los hay, cuando los padres nos paramos a pensar si le contamos la historia de Papá Noel y sus secuaces o no al chico.

    Posta. Una dice: “Aún recuerdo cooooomo me desilusioné cuando la desgraciada de mi hermana me contó la verdad… ni loca le hago creer eso a mi peke”. “Mejor que sepa la dura realidad: Mirá Juaco, Papa Noel NO EXISTE, somos nosotros, el Cholo y yo que te compramos los regalos viste? Así que vamos al grano y me contás que querés. Ah.. y dame opciones porque Ben Diez viene con merchandising carísimo últimamente… ”

    Y Juaco te mira, piensa, y desde sus cuatro años te larga un “Decile a Papá noel que yo me porté bien todo el año, que quisiera (inserte aquí lista kilométrica de deseos del niño)”

    Y ahí mismo te mato. Le vas a sacar la ilusión de la espera y etc.?? jajajaa

    Más allá de la broma, en casa adoptamos el método mix . Es decir algo tipo: Papá Noel existía hace años, o supervisa el tema regalos especiales (ya me imagino el c.v. de Papá Noel: Management en motivación conductual infantil anual, premios y recompensas) pero en algunos casos, como él no da abasto, nos delega la tarea a los papás.

    Te paso un link donde hablamos de estos temillas el año pasado cercano al Happy Christmas http://elnenenomecome.com/cuidados/como-le-explico-al-nino-que-papa-noel-no-le-traera-el-regalo-que-ha-pedido/gmx-niv30-con67.htm

  3. me parece a mi o pusiste 3 mosqueteros y era 3 reyes magos ? 🙂
    Estimada: fue una chanza… vamos vamos, haga un esfuerzo que usted puede

  4. pues a mí y a mi hermano nos encantaba ver como los Reyes Magos se habían “comido” el turrón que les habíamos dejado la noche del 5 de Enero en el balcón. La ilusión es parte de la niñez, y hay cosas que no se deben aprender hasta tener cierta edad. Y la desilusión al conocer la verdad también forma parte del aprendizaje de un niño.

  5. Entonces terminemos con la farsa de Jesús de Nazareth: Es muy probable que no haya existido, y ni hablar de que haya sido algo más que un simple ser humano…

    Elvis sí existió.

  6. Yo alguna vez le escribi cartas.
    Jodida Inocencia.

  7. Es muy importante que al momento de “desenmacarar la verdad” aprovechemos para demostrar que SÍ existe la gente que con su buena voluntad perpetúa esa idea de mantener la magia y la ilusión. Sin magia y sin ilusión no estaríamos acá. Ni alguien escribiría, ni leería, ni pensaría, si al final todo es mentira y te morís. Para cambiar el mundo hay que creer. Yo creo. Yo voy a intentar.

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