La izquierda del cero

Siempre me ha fascinado como las cosas pueden cambiar de valoración según el lugar que ocupen. Porque, dependiendo de la posición que cada uno de nosotros tenga en esta sociedad, vale mas o menos. Duele pero es la verdad.

Fíjese en el cero sin ir mas lejos. A la derecha de cualquier número, lo único que hace es crecer, llevar hacia el estrellato a cualquier cifra que tenga enfrente. “¿Vos querías fama? Esperá que llamo a mis hermanos y vas a ver” parece decirle el cero a cualquier número que se le plante delante. “Ahora valés solamente lo que vos representás. Pero esperá que yo me ponga al lado tuyo para que valgas diez veces más en un segundo”.

Pero la vida del cero es injusta, dura. Una mala decisión lo deja sin el pan y sin la torta. Como la vida misma. Porque si el cero se le para a la izquierda del mismo número al que antes le prometía el paraíso, se vuelve inútil, sin valor. Es lo mismo que esté como que no. Es, trágicamente, un cero a la izquierda.

Aunque eso no es lo peor de todo. Porque de la misma forma en que en patota son casi infalibles, como cualquier superhéroe tienen un punto flojo, una kriptonita verde a flor de piel. “Ah… ¿así que todos ustedes pueden hacerme valer diez, cien, mil veces más de lo que valgo?” diría cualquier dígito “Les tengo una mala noticia: sin mí, ustedes no son nada”. Y tiene razón. Si el número en cuestión se las toma, por más que esté rodeado de millones de ceros, estos no valen nada. Es lo mismo que haya uno solo o todos los ceros del universo. Su valor será, vaya paradoja, cero.

Esto me lleva a una simple conclusión, estimado lector: el trabajo en equipo es lo único que puede salvarnos. El valor individual es tan pequeño o tan grande como se quiera pero lo será diez, cien, mil, un millón de veces más importante si se unen esfuerzos y se tira para un mismo lado.

Juntos. Es la única receta.

Como diría Wasington Duvobe: “Si tienes una receta, úsala y cocina para todos. Si cocinas solamente para ti, mejor pídete empanadas por teléfono”.

Un grande entre los grandes

Max
[texto bajo licencia Safe Creative / todos los derechos reservados]

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5 comentarios en “La izquierda del cero

  1. Comparto absolutamente la conclusión! Pero, con todo respeto, no coincido en que:
    1) el valor real provenga de la posición
    2) más es mejor. La única excepción es la risa…gracias por la invitación cotidiana más valiosa de todas que es, para mí, compartir la alegría!!!

  2. buenisimo… y es la pura verdad¡¡¡¡¡¡

  3. Empiezo a sospechar que este Wasington Duvobe no es el brillante gurú que nos venden los manuales de management.

  4. Gracias Max! Hugo

  5. Estimadìsismo: si “sisismo” porque cuando Ud. habla todo tiembla y vaya paradoja, eso si despuès vuelva. Para que sudar si es invierno?. Esa pregunta me viene dando vuelta en la cabeza y me marea, tal vez Ud. crea y hace bién porque de “algo hay que agarrarse” decía mi prima Lita mientras mi primo gritaba… “larga loca!”. Siempre hubo atracción sexual entre los primos sino mírese Ud..
    Que bárbaro. no?. Saludos.
    Prof. Manfredo Bertolotti

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