PensaMiento – una charla con Wasington Duvobe

La charla estaba pautada para las cuatro de la tarde, sin embargo Wasington Duvobe llegó pasados quince minutos de las once de la mañana. “Llegar temprano no es mérito de nadie” me dijo apenas me vió. Y agregó “El mérito es llegar”.

Empecé por el principio, tal como estoy acostumbrado a hacer

– Profesor, tantos años de aprendizaje ¿dan sus frutos?

– Los árboles dan frutos. Si tomas al aprender como un gran árbol que crece, partiendo de una pequeña semilla, entonces los frutos que recibirás de ese árbol serán inmensos. He recibido numerosos llamados de distintas partes del mundo pidiéndome un consejo acerca de la educación y siempre contesto lo mismo: “Piénsalo como una germinación, una pequeña semilla que se convierte en un hermoso y robusto árbol. Pero solo ocurrirá eso si la cuidas y la cultivas”.

– Interesante. ¿De dónde saca la inspiración para tanto libro publicado? Según pude investigar, ya tiene más de trescientos catorce

– Trescientos trece para ser exactos, querido amigo. La inspiración no se saca de ningún lado. Es algo corporal, eterno como la vida. Respiras o no respiras. Inspiras, exhalas, inspiras, exhalas. Hasta el final. En mi caso es tan interno que no tengo que hacer esfuerzo. Porque el día que no pueda escribir o transmitir mis pensamientos, sencillamente habré dado mi exhalación final.

– ¿Es verdad que su fortuna proviene de los escritos no publicados formalmente?

– La formalidad es algo que se ha impuesto con el paso del tiempo. ¿A qué llamas formal? ¿A un libro bien encuadernado? Eso aleja a la gente del aprendizaje ya que posiciona a quien escribe en un erudito. Yo prefiero mis relatos cortos y por ello es que me he dedicado, en cada viaje, a escribir en las puertas de todos los baños públicos de los aeropuertos que he visitado. Es por esa razón que hay muy pocas personas que han llegado a leer completas mis obras.

– Me imagino… además es importante el orden, no alcanza con leerlo sino que tienen que hacerlo en el mismo orden en que usted los escribió. Deben reproducir su itinerario tal cual usted lo hizo. ¿No es así?

– Así es. Piensa que mucha gente golpea su propio pecho argumentando que el leer es sambullirse en una piscina refrescante, que leer es un fabuloso viaje. Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo, ¿lo entiendes? Entonces, si quieres realmente viajar al leer lo que yo propongo, deberás hacerlo en serio.

– ¿De dónde salen sus ideas? Porque sus relatos son muy distintos uno del otro. Recuerdo su “Oda al campesino” donde expone las miserias por la que debe pasar un pobre obrero rural para convertirse en hacendado y la comparo con aquel famoso “Vamo lo pibe, aguantemo los trapo”, brutal postal de la dinámica social del mundo del fútbol y se me hace complicado buscar un hilo conductor.

– Es que estás buscando un hilo blanco en medio de la nieve. No estoy diciendo que no exista tal hebra sino que encontrarla no será sencillo. Mira, yo he tenido la dicha de haber sido discípulo de grandes maestros de la escritura. Estoy hablando de los legendarios escribanos Concha Del Toro y Olé que han tenido, casi desde su cuna, la contradicción al flor de piel. ¿Ellos bajaron los brazos? Para nada. Al contrario. Han logrado mucho más que cualquiera en su rubro, llegando a publicar el “Tratado sobre la inclusión del geringoso en las modernas escrituras”, justamente, en geringoso.

– ¿Cuáles son sus próximos pasos? ¿Está trabajando en algo nuevo?

– Interesante interrogante. Mis próximos pasos serán los que daré apenas pueda levantarme de aquí para ir al cuarto de baño. He notado que su puerta está nívea, ansiosa por recibir mi prosa. Y me siento honrado de poder hacerlo. Y también me siento en el inodoro pero eso creo que no contesta tu pregunta.

– Sus frases son un clásico dentro de la comunicación moderna. ¿Eso hace que cada vez que alguien le pregunta algo o simplemente participe en alguna charla tenga que decir algo interesante?

– Hasta en lo más simple puedes encontrar algo interesante. No es una presión para mi. Tengo la dicha de manejar bien la presión. Tanto que puedo abrir una nuez solamente con la presión de mi mano.

– Es un honor contar con sus dichos y frases en Max.com.ar ya que, para cada ocasión, encuentro un pensar suyo que dá en el clavo.

– El honor es mío. Desde que logré que mis frases sean incluídas en los sobrecitos de azúcar, me he sentido completo. ¿Entiendes a lo que me refiero, no es así? Llegar a cada persona con mi mensaje en ese momento tan íntimo, es una gran alegría. Me interesa mucho que puedan contar conmigo en los momentos más especiales, más íntimos. Por esa razón, el mes próximo lanzarán una serie de papel higiénico adornado con mis frases.

– Excelente. Déjeme un mensaje final para nuestros lectores.

– Yo les diría: “Decir que la lectura es un viaje de ida es una redundancia. ¿Acaso han intentado leer un libro de atrás para adelante?”.

Se levantó y se fue sin saludar. Pero me dejó una muestra gratis del rollo de papel higiénico que lanzará al mercado. En el envoltorio se lo ve a él sosteniendo una escobilla limpia-inodoros y una frase que no puedo sacármela de la cabeza: “En el inodoro tú sacas lo peor de tí sin dudarlo un instante y lo dejas ir. Imagínate si en la vida hicieras lo mismo”.

Max

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3 comentarios en “PensaMiento – una charla con Wasington Duvobe

  1. Soberbia entrevista.

  2. Muy bueno!!!
    Me dejas pensando con la frase final…

  3. esta parodia nos pareció memoraaablleee!!!!!

    esperamos el libro sr. Noldemberg!
    siga así!

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