El oro que reluce es porque lo lustraron

El otro día paseaba a mi conejo por el coqueto barrio de Balvanera Sur cuando observé que mi diariero estaba limpiando la parte trasera de su local. Le pregunté “¿Te pintaron el boliche?” como para iniciar conversación. El diariero me miró como quien mira a un amigo que se acostó con su esposa (no la del amigo sino la propia) y me respondió “no… lo pinté yo y ahora lo despinto de pelotudo que soy nomás”.

Si hay algo que me distingue (modestia aparte) es mi capacidad para detectar cuando no soy bienvenido así que seguí mi camino hasta que Rodolfo, mi conejo, se cansó y tuvimos que volver no sin antes pasar por la verdulería de Don Mateo. Al llegar ví un cuerpo escultural esperando en la puerta.

Me acerqué para decirle un pensado piropo cuando Rodolfo (fiel a su estilo) pegó un salto digno de un atleta y le pegó un cabezazo en el traste a la monumental mujer que estaba delante mío quien, sorprendida, dió un respingo propio de quien recibe un manotazo usurpador de traseros.

La propietaria de dicho sector del cuerpo humano se dió vuelta con una velocidad asombrosa y allí me llevé una sorpresa mayúscula al darme cuenta de que no era otro que Miguel, el mecánico dental del barrio con sus pelos al viento. No lo había reconocido porque siempre lo veía con su cofia antiséptica donde escondía esa tremenda cabellera.

Intenté una disculpa señalando a Rodolfo pero fue en vano. Miguel, ofuscado como estaba, me dió su teléfono y me guiñó el ojo mientras me decía algo así como “Llamame y la seguimos en casa”.

Me fui a tomar un cafecito al bar de la esquina y, con mi conejo en el regazo, leí en uno sobrecito de azúcar la frase “No todo lo que reluce es oro. El amor a primera vista no existe, existe el crédito hipotecario”. No la entendí ni medio pero es cierto eso de que uno suele prejuzgar o se deja llevar por lo que ve de refilón.

Y eso me disparó vaya a saber uno qué recoveco de mi mente que me hizo viajar en el tiempo y rememorar unas famosas publicidades de una compañía de seguros. El slogan era “nosotros no juzgamos a primera vista” y era asombrosa por lo graciosa y lo claro del mensaje.

Acá está:

Mientras usted lo disfruta, voy a pegarle un llamado a Miguelito. Nos falta uno para el paddle.

Max

Anuncios

Un comentario en “El oro que reluce es porque lo lustraron

  1. Jajajajajaja… me mató el último, que sonríe con los dientes todos llenos de… de… bueno, de lo que mierda sea.
    Besos!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s