El sueño del pibe

Seguro que, cuando usted comenzó a leer estas lineas, imaginaba un recorrido literario cercano al deporte número uno de Argentina: el fútbol. Pero no. Para ese tipo de sueños está el 99% de la población de este país del sur del sur.

Estamos aquí para escribir sobre el otro gran sueño de todos: poder dejar escapar los gases interiores de nuestro organismo sin que nadie los escuche ni, de ser posible, los huelan.

¡ Qué bueno sería poder ir por la vida tranquilos, sabiendo que no hay que jugar a esa ruleta rusa del sonido corporal !!!

Seamos sinceros: hay momentos en los que uno sabe a ciencia cierta que el gas saldrá acompañado de truenos y hasta relámpagos. Pero hay otros momentos en los que el ser humano se entrega a ese misterio insondable de la incertidumbre por lo que vendrá. Y, sumidos en una profundísima incógnita, deja escapar el aire cruzando los dedos, rezando, para que no salga con trompetas gallardas.

Luego de la explosión, el silencio. Y allí comienza la segunda etapa: ¿lo denuncio? porque en ese momento, que dura apenas segundos, hay que decidir qué hacer. Si la salida fue estrepitosamente ruidosa no hay nada que hacer ni decir. A lo sumo un “Felices Fiestas” pero no más que eso.

Pero si el proceso fue totalmente silencioso, hay que sopesar la posiblidad de dejarlo ir o avisar. Yo leí en un sobrecito de azúcar algo así como “El que avisa no traiciona”. Gran frase y, por consiguiente, gran verdad. En ese instante de zozobra, de decisión sublime, se toma el impulso final. Quedar como un héroe o retraerse a las trincheras, escondido detrás de un “Yo no fui” mentiroso. “Soldado que huye sirve para otra batalla” reza otro sobrecito cobarde como pocos.

Lo bueno es que esa duda final no se extiende por más de tres segundos ya que el olor que consume el oxígeno puro del ambiente avanza muy rápido y no da respiro. Ni al asesino ecológico ni a los habitantes del espacio que quedará sumido en una nube radioactiva.

Un estudio de la universidad de Lodbridge, Jujuy, República Argentina, dice que el 86.32% de las personas niega rotundamente haber sido el causante del envío intencionado de aromas propios de un dinosaurio en celo.

Compartiendo estos datos con mi colega y amigo, el tarotista Exekiel Putolorto, me enseñó un video de un revolucionario invento que dejará más que contento a ese porcentaje. No cubre el 100% de las necesidades de la población pero ayuda bastante.

Una vez digitalizado, el video de dicho producto es el que sigue:

Informan que el producto ya está agotado. O sea que si consigue uno de esos adminículos, es de pedo. Con perdón de la expresión.

Max

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2 comentarios en “El sueño del pibe

  1. Pero lo peor de los gases es el olor!!! Los ruidos son graciosos, casi como cuando algunos hacen “provechito”!

  2. Jajajaajaja…
    Ya mismo me agendo el “felices fiestas” para cuando me pase!!!.

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