Que olor a bosque…

Cuando era adolescente y estábamos con un grupo de amigos encerrados en mi habitación, mi madre entraba de pronto pero no daba más de un paso dentro del cuarto. No porque no quisiera sino porque era repelida por un conjunto de aromas que solo se encontraban en algunos parajes perdidos del África meridional.

Se trataba de una rara mezcla casi indistinguible. Se conseguía retirando partículas de semen de oso hormiguero, mezclándolas con aceite de caspa de mono amarillo, aromatizado con hierbas de pantano estancado por más de ciento doce días. O bien encerrando a cuatro adolescentes en una habitación hermética durante tres o cuatro horas.

Al lado de ese olor despedido sin ningún tipo de misericordia, el Riachuelo era perfume francés.

Mi madre, con la nariz aprehendida por su dedo índice y pulgar obstruyendo el paso del veneno gaseoso, exclamaba: “Que olor a bosque… a vos, que te cagaste. Abran una ventana por el amor de Dios”.

Nosotros, en nuestro mundo ideal, no nos percatábamos de dicho olor y seguíamos en nuestro mundo. Como si nada.

Nunca más olí ese perfume que encerraba muchas cosas: amistad, camaradería, compañerismo… hasta ayer. Fue cuando intimé con una señorita y descubrí, muy a mi pesar, que existía un ser humano que encerraba ese cualidad (por llamarla de alguna forma) en su interior.

Estábamos los dos a punto de mantener relaciones sexuales cuando, en los besos iniciales, intenté ir “más allá del Ecuador”. Un golpe en los testículos con una plancha caliente hubiera sido menos doloroso que lo que sintieron mis fosas nasales. Una conjunción de emociones se abatieron sobre mi cabeza que, confundida por el vapor femenino, no sabía qué día era ni mucho menos donde estaba.

“¿Y?” me dijo ella con la cabeza echada hacia atrás, “¿No hay cocodrilito para mi?”

“Noooooooooo corazón” le espeté, “la temporada de caza cerró hace rato. Por eso las aguas empatanadas”

Obviamente me echó de su casa y de su vida. Pero yo me llevé un frasquito de “VULVA”. Ah como… ¿no sabe qué es VULVA? usted está out total mi estimado lector.

Antes de su viaje a Punta del Este, mi amigo el relacionista público número uno que ahora tiene unos contratiempos por meter la mano donde no debía, Ga Alvarez me pasó esto que es inaudito por lo ridículo:

vulva

Para ver de qué se trata, solamente haga clic en la imágen. Hágame caso, cómprese uno frasquito de eso y… y… y deje de hacerse el pendejo y vaya a un cabaré como hacía mi abuelo… que tanto…

Me indigné

Mäx

Anuncios

3 comentarios en “Que olor a bosque…

  1. que horror! estas cosas contas en el stand up?
    aaaaaaaaagggg

    MAX>>>> NOOOO… NADA QUE VERRRRRR….

  2. Ahhhgggg, que desagradable por dios.

  3. hola Mint, mira donde nos venimos a encontrar!
    No se deberia hablar mal de ninguna mujer! ja ja, esto me hizo acordar al chiste del bosque que hace selci… cuanto comediante misogino que hay!

    MAX >> Chicas, chicas… no confundan las cosas. Me extraña que ese feminismo les nuble el cerebro y el temple. Vamos, vamos que se puede…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s