Votar o Botar… ésa es la cuestión

Entré al cuarto oscuro y pensé: “¿qué hago acá?”. Miré largamente las boletas apiñadas una al lado de la otra y volví a pensar “¿A cuántos de todos estos realmente le interesa el país?”. Entonces repasé los nombres escritos en esas hojitas de mala calidad sintiendo que ninguno me representaba. ¿Debería votar el mal menor? ¿Podría meter en un sobre a alguien a quien no conozco, a quien no le creo ni los buenos días y, además, salgo con paraguas por las dudas?Estuve tentado de hacer un “ta-te-tí” pero la realidad es que el “suerte para ti” me parecía tan hipócrita que se me fueron las ganas. Me pregunté si no era hora que Tinelli hiciera un “Votando por un sueño”. Aunque en realidad se debería llamar “Botando ilusiones por un sueño”.

En medio de mis cavilaciones me golpearon la puerta. “Ocupado” dije con el instinto de quien suele ocupar el baño más de lo debido. Estaba por irme con el sobre vacío cuando, de refilón, divisé una sola boleta de un candidato conocido por todos pero votado solo por algunos pocos. Había una sola, era la última. Y no era la última porque era “el” elegido sino porque seguramente no podía imprimir tantas.

Miré el logo de su agrupación (que declamaba algo así como que todos deberíamos recibir lo mismo y que la desigualdad era injusta casi rozando la obviedad). Volví a mirar su archiconocido nombre y me decidí. Doblé la boleta, lengüeteé el sobre asqueroso y lo cerré con ella y mis últimas ilusiones. Salí, miré el sobre por última vez y lo tiré adentro de nuestras urnitas de cartón pensando “No vas a ganar pero al menos duermo tranquilo”.

Cuando me estaba yendo de la escuela donde voté me crucé con el candidato que había votado que estaba llegando sin el ramillete de medios en busca de una declaración. Por un segundo nuestras miradas se cruzaron y él me hizo el gestito de “hola”, subiendo las cejas como cuando uno se cruza con un conocido por la calle.

Yo me frené, le estreché la mano, lo miré y le dije lo mismo que a un ex-vicepresidente cuando todavía no lo era y aún representaba los ideales de muchos de nosotros: “Espero que vos no me cagues”.

No me contestó. Siguió caminando. Pero en su mirada me dí cuenta de que ya estaba todo perdido.
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Un comentario en “Votar o Botar… ésa es la cuestión

  1. como siempre… increibles tus anecdotas… sos un groso max!
    saludos!
    lean

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