¿Por qué no chateamo un ratito, eh?

¿Alguna vez participó de un chat? ¿En algún momento de su vida se sintió que había encontrado su media naranja? ¿Su media manzana? ¿Su otra media al menos?  (busque abajo de la cama porque las medias tienen esa fijación: meterse abajo de la cama)

En los chats de antaño usted tenía que entrar en algunos lugares donde había mucha mucha mucha gente parla que te parla y era, créame, un cambalache. Todos escribiendo sin ton ni son (porque Ton y Son tenían turno en el pedicuro). A diestra y siniestra. Y también a sus amigos.

Luego inventaron la posiblidad de, estando en el mismo ámbito virtual, poder chismorrear en forma individual. Ahí la cosa se puso más interesante porque usted podía parlarse (en realidad escribilarse sería) a alguna minusa que estuviera en la misma que usted. Y ahí la cosa se ponía más linda aún porque usted se envalentonaba y se mandaba como tren sin freno.

Y, además, podía dejar caer alguna mentirita piadosa ya que sus chances de levantar algo eran remotas. Entonces mentía y mentía sin cesar. Y le pasaban cosas como esta:

chat

Pero aquí no termina la odisea. Porque al señor Bill Gates y sus muchachos inventaron el Messenger y comenzó el acabóse, el fin del mundo, el epítome de la mentira y el levante indiscriminado. Porque usted, pensando en que estaba en racha pedía pruebas, pedía que le dieran datos de su interlocutora.

Y ahí se complicaba porque le llegaban fotos de mujeres que hacían el deleite de su visión. Le mandaban fotos donde veía a su “novia virtual” en paños menores pidiendo por su cariño.

Tengo que darle una mala noticia, enamoradizo amigo lector. Porque no todo lo que reluce es oro como decía mi amigo personal Tito Buongiorno cuando compraba oro por la calle Libertad. Me gustaría que no viera el video que le voy a mostrar a continuación porque sé que le voy a romper el corazón. Sé, en lo más profundo de mi ser, que le estoy por dar una mala noticia.

Porque usando el ya mítico Photoshop, una mente malévola podría hacer esto:

Ahora, cuando le manden una foto diciendo “esta soy yo, osito”, piénselo 2 veces. Y luego vuélvalo a pensar.

M*a*x

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Un comentario en “¿Por qué no chateamo un ratito, eh?

  1. ¡Encontré las medias!
    Gracias.

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