Flor de pooooto

Imagínese esta situación: un grupete de amigotes se junta porque tienen intereses en común. La forma de ver la vida es la misma. Los juegos son los mismos. Aquella pelota de trapo se cansó de tanto esperar a que todo ese grupete juegue con ella. Si los espejos se gastaran, casi no podrían reflejar más de tanto vestido probado frente a ellos.

Ahora imagínese que estos muchachotes son amantes de la música. Pero no cualquier música. Sino una música más bien festiva pero contestataria. Una música que refleja el sentir y el pesar de una generación golpeada por la libertad y el libertinaje.

Cierre los ojos y piense en un grupo de cinco jóvenes que aún son inmortales de tanta juventud que derrochan cual fuente eterna de agua danzarina. Piense en un conglomerado de cuasi púberes a los que la vestimenta les gusta más allá de los cánones habituales y los paradigmas del vestir masculino.

Sueñe con que todo eso se conjuga y se conforma un grupo de música. Un grupo que baile, que cante y que muestre que definitivamente no importa el “qué dirán”. Y menos mal que es así.

Ahora abra los ojos (supongo que ya los tendrá abiertos porque sino no sé cómo hará para llegar a este punto del relato) porque tengo que decirle que ese sueño, ese anhelo, ese suspirar, ha sido efectivo. Porque hace algunos años, en España, existió un grupo que cantaba esto por ejemplo:

A la pelotita ¿no? Porque el desenfado es mucho más que revolear un abanico gigante. Es mucho más que, con temple, gritar mirando a cámara “uú-uú”.

Alguno estará tentado de gritarles agravios, hacerles sentir el rigor de una sociedad hipócrita. Pero estos paladines de la prosa y el canto han hecho en su historia hitos políticos como el que sigue:

En las postrimerías de su vasta carrera, los Katunga españoles, estos próceres del chingui-chingui no se contentaron con que la multitud cantara sus populares temas. No se durmieron en los laureles como lo hizo Pedrito Rico o Los Bombos Tehuelches por citar algunos ejemplos de artistas exitosos. Ellos enfatizaron su cantar, su llegada a la gente. Demostraron que podían tocar diversos ritmos. ¿No me cree? Mire esto:

Impresionante, ¿no es así? Porque no hay que confundirse. Hay que saber leer entre líneas. Muchos historiadores han confundido el “ooooo, oa oa” del inicio de este himno musical. Porque detrás de ese “ooooo, oa oa” hay mucho más que un canturreo gallego. Hay pasión contenida. Hay una manifiesta presencia de la música barroca, de aquel español brutón que con tan solo una piedra y un puñado de pasto hacía sonar las más deliciosas melodías.

El paso del tiempo no hizo mella en esta formación histórica. Porque para ser definitivamente grandes hay que actualizarse a los ritmos actuales, a la velocidad de la música moderna. Por eso este rejunte de talentos ha modificado no solo su cantar sino su vestir y su peinar. Y crearon esto… en fin:

El título lo dice todo: Loco Vox. Mezcla de español y latín. Del más viejo lenguaje con la modernidad de un ritmo feroz y alocado sin por eso convertirse en algo aburrido. Más bien todo lo contrario.

¿Por dónde andarán estos juglares? Quizás canturreando sus temas en alguna campiña, correteando pastores, jugando a la mancha cual Quijotes. O quizás se encuentren en algún pueblito del sur de Italia bailando tarantelas con los pescadores mediterráneos…

Más allá de donde se encuentren, más allá de sus amores y sus desengaños, gloria. Gloria y loor. Gloria y loor al gran Sarmiento. Padre del aula. Inmortal. Como los LocoMía. Por eso el pedido de un mundo entero, de un sinfín de almas: ALGUIEN QUE LOS MATE DE UNA VEZ.

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3 comentarios en “Flor de pooooto

  1. Pintan sus pestañas con cuidado, visten trajes largos de géneros exquisitos, utilizan abanicos como instrumentos coreográficos y cantan sensualmente “bésame a mí, seré tu esclavo, haz solo un gesto ven aquí” ¡Qué quiere que le diga doctor? ¡Yo les doy!

  2. Recuerdo estos temas, que bailaba mi hermano en los boliches como “La Fábrica”, y que seguramente pasaban en “New York City”.
    Hablando en serio, y dejando de lado esta porquería, no veo demasiada evolución comparando esta música con las actuales bandas populares. Mucha gente consume esto, además de otras sustancias… triste, pero es la realidad.

  3. La falta de talento es un viaje de ida… No te subas!!!

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