Pancho Gomez, DT

Martita,

Te escribo estas líneas porque pasó lo que todos suponíamos. La verdad que enterarse de esta forma no es lo mejor pero bueno, no queda otra. El Pancho se retiró del fútbol. “Ya no estoy para estos trotes” dijo y tiene razón. Por otro lado, ¿qué más le queda por probar? Probó de arquero, de defensor, de mediocampista y de delantero. Con decirte que hasta probó las aceitunas rellenas con anchoas, te lo digo todo. ¿no?

Yo no sé si vos sabías pero el Pancho estuvo jugando hasta hace poco como delantero en Libertad de Carroñero González, un club en las afueras de Lima, Perú. El campeonato de Perú es muy exigente. Son noventa y cuatro partidos en siete meses sin descanso. El Pancho tuvo la desgracia de ser titular. Desgracia porque en los noventa y cuatro partidos convirtió tres goles. Todos en contra. “Es que el fútbol no es un deporte exacto” declaró a los diarios. “Alcanza con cabecear para el otro lado” parece que le dijo el arquero y el Pancho, pacientes como pocos, le replicó: “Ya llegará”.

Lo que pasa es que no lo comprendían. El Pancho, nuestro Pancho, siempre se caracterizó por dejar todo en la cancha. ¿Te acordás cuando jugó contra Boca Juniors aquel inolvidable domingo de junio? Si, ese día. El de cabezazo al travesaño. Ese día dejó todo además de una ceja. También dejó el reloj, la billetera. Todo dejó. Porque el Pancho es muy olvidadizo. Llegó a tu casa sin nada. Todavía me acuerdo cuando le dijiste

–    Marcos, ¿y tus cosas?
–    Bien Martita, gracias por preguntar
–    No no… tus cosas: el bolso, el reloj, la billetera… ¿Dónde están tus cosas?
–    ¿Sabés cuál es tu problema, Martita? Sos muy materialista.
–    Pero Marcos… son tus cosas… Así no vamos a progresar si seguís perdiendo las cosas
–    Ya llegará Martita, ya llegará.

¡ Que jugador ! No es común encontrar jugadores de fútbol que sean desprendidos, que tengan algo que sea más que correr detrás de la pelota. Porque el Pancho Gomez si algo no hacía era correr detrás de la pelota. “Ya llegará” solía decir. Es que su principal característica era no ser apresurado. Sabía esperar el momento adecuado. Es cierto que a veces terminaban los partidos y él casi no había entrado en juego. “Ya llegará” repetía. Un tiempista sin igual.

Pobre Pancho… pensar que compartió la cancha con estrellas como el ratón Perez Pinto, la bestia Montgomery, mancha venenosa Diázola. ¡Qué defensor Diázola!. En la final contra Deportivo Español, Diázola le hizo marca personal al Pancho. Aún a pesar de jugar en el mismo equipo. “Usted siga al nueve” le dijo el técnico y el mancha venenosa no se le despegó al Panchito. Tanto fue así que, cuando Pancho quiso patear un penal, Diázola se lo quiso impedir.  Te digo que casi lo consigue, pero el Pancho Gomez no dejaba penal si patear. Eso era un gran incentivo. Sobre todo para los arqueros rivales ya que nunca pudo convertir ningún penal de los cuatrocientos cincuenta y tres que pateó. “Ya llegará”  repetía a quien quisiera escucharlo.

El tema es que el Pancho es un trotamundos, viene jugando desde hace mucho tiempo y necesita un espacio para estar con su familia y por eso decidió frenar. Por eso y porque hace dos años que no consigue club. Pese a todo le organizaron un partido despedida la semana pasada. Estuvo muy emotivo porque jugaron todos sus ex compañeros. Bueno… todos no. Solo algunos aceptaron la invitación. De hecho, solo cuatro aceptaron la invitación.  Sin ir más lejos, eramos cuatro en total. Incluído el público.

Alguien le preguntó al Pancho si no le molestaba la poca repercusión que tuvo su partido homenaje. “Ya llegará” es lo único que le escuché responder antes de persignarse y entrar a la cancha por última vez.

Así que tuve que terminar jugando yo. Imaginate, yo compartiendo la cancha con el Pancho y todas esas figuras que para mi eran figuritas coleccionables cuando era pibe. Fue un momento inolvidable. Tirar paredes con la hormiga Gastaldi es una sensación que no puedo describirte en este momento. No porque no pueda sino porque tengo que ir a buscarlo al Pancho que se quedó encerrado en el baño del tren y escucho sus gritos desde acá.

Cuando lleguemos te mando la dirección y  el teléfono donde podés encontrarnos. El Pancho aceptó hacerse cargo de la dirección técnica de Capitolio Unidos de Portugal, en Ecuador. Es un club chico, bien tranquilo. Casi no tenemos rivales. Lo cierto es que hasta que no consigan otro equipo, somos los campeones. O sea, que es cierto eso de que “técnico que debuta, gana”. Aún no puedo creerlo… el Pancho campeón. El otro día, cuando estábamos en el bar del hotel tomando unas cervezas, el Pancho Gomez en persona me miró y me dijo. “¿Viste? Te dije que ya iba a llegar”. Y llegó. También el tren así que te dejo porque tenemos siete horas en sulki hasta Portugal y es medio complicado escribir en el sulki.

Te mando un beso. Acordate por favor de darle de comer a los peces y de regar la enredadera del patio que sino se quema. Besos para todos.

Lito

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