Yo lo conocí a Max

Yo lo conocí a Max hace mucho tiempo. Él estaba dando sus primeros pasos cuando choqué con él. Fue en la sala de tres años del jardín de infantes “La jirafita azul”. Éramos compañeros. Y lo seguimos siendo por muchos años porque repetimos dos veces sala de tres y luego hicimos juntos el resto de la escuela primaria y parte del secundario. Yo lamentablemente no pude terminar la escuela secundaria porque en esa época fue cuando comencé mi ya larga carrera de cantante. Seguramente usted, querido lector y escucha, recordará mi primer éxito “La mariposa”. La parte más pegadiza es la que dice:

“La mariposa, la mariposa
ya no puede caminar.
Porque le falta,
porque no tiene,
las dos patitas de atrás”

Gracias a “La mariposa” conocí gran parte de la Argentina. Primero estuve preso en Buenos Aires, luego en algunas cárceles del norte del país y, finalmente, en el sur. Todo por ese jucio (injusto desde mi humilde punto de vista) por plagio.

Yo soy de los que creen que de todas las experiencias (buenas y malas) siempre se saca algo positivo. Yo saqué A positivo en mi último exámen de sangre sin ir mas lejos. Pero en el caso puntual de mi trayectoria como cantante quiero decirles que aprovecho esta oportunidad para agradecerles por tantos años de fidelidad y confirmarles mi presencia en el “VI Festival Internacional de la Canción” que se realizará en Mongolia próximamente. Allí presentaré mi último éxito “Dulce de leche, me quiero casar”.

Me dicen acá que tengo que decir algo de lo que ustedes están por leer. Me encantaría pero yo no leo. Algunos no se lavan los dientes, otros no comen chinchulines, bueno… yo no leo. Así de simple.

También me acotan que debería escribir algo sobre Max. El tema es que yo la última vez que lo ví, él estaba entrando al baño (con una raída copia de “Al pan llámelo pan, ¿y al rengo?” que había sacado de la biblioteca de la escuela) mientras a mi me expulsaban porque, según el rector dictador del momento, yo había copiado el himno nacional (por favor !!!) en mi canción “Oye el ruido” cuyo estribillo esgrime:

“Oye el ruido de rotas cadenas
de los baños que inundan mi ciudad.
Ya ha su trueno
digníisimoabrieron
las ventanas a la noble igualdat”

Así que, si me lo permite, quiero mandarle a Max un cálido saludo y decirle que aún guardo aquella hojita que me dió como quien no quiere la cosa (creanme que algún día la cosa va a querer y ahi los quiero ver…) en una prueba de Química de segundo año que decía: “decime la 2”.

Saludos, cariños y, como siempre, muchas gracias porque sin ustedes ahi, yo aquí… ¿para qué?

Afectuosamente,

Ruben Darío

Technorati Profile

Anuncios

3 comentarios en “Yo lo conocí a Max

  1. Genial Maxi

  2. Yo no lo conozco a Max pero conozco a un tal Raúl que dice que Max le debe 2 pesos de unos caramelos media hora que le compró hace un tiempo… Y que le manda saludos a todos los que lo conocen (al tipo, no al caramelo media hora)

  3. Max. Me encanta lo que escribis. Sos Genial.
    quiero mas historias tuyas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s